Entiendo la imagen como un proceso abierto que comienza antes de su materialización y continúa hasta convertirse en obra. Mi trabajo consiste en acompañar ese proceso desde sus primeras intuiciones y decisiones conceptuales hasta su forma final, atendiendo a las dimensiones plásticas, estéticas, técnicas y materiales que intervienen en su construcción.
La imagen poética es el eje de esta manera de entender la reproducción: una imagen no se limita a transmitir información ni a conservar una apariencia, sino que puede generar significados, evocar ideas y establecer relaciones con quien la contempla. Por eso, cada decisión —desde la captación o digitalización del original hasta el tratamiento digital, la interpretación del color, la elección del soporte, la escala y la impresión— participa en la forma en que la obra se manifiesta.
Mi trayectoria en Copias de autor, proyecto que cofundé en 2011, me ha permitido desarrollar una práctica que conecta conocimiento técnico y sensibilidad artística. La gestión del color, el tratamiento digital y la impresión Fine Art forman parte de un proceso más amplio: comprender la intención de la obra, explorar sus posibilidades y encontrar los recursos que mejor respondan a ella.
Entiendo así la impresión poética como un diálogo entre imagen, materia e intención. No se trata únicamente de obtener una reproducción técnicamente correcta, sino de tomar decisiones conscientes para que la materialización contribuya al sentido de la obra. Acompañar una imagen desde el principio significa cuidar la continuidad entre lo que se quiere expresar, cómo se construye visualmente y cómo finalmente existe ante el espectador.

